Fotos de Frankfurt am Main (Otoño)

Imagen de Frankfurt am Main en primavera

Frankfurt am Main: al final primavera todos los árboles que hay en Frankfurt (que son muchos) comienzan lentamente a perder el verde que los caracteriza, y hojas amarillas y amarronadas comienzan a aparecer en sus copas. De fondo se ven los edificios típicos de Frankfurt.

Alemania en primavera

Frankfurt am Main: los edificios de esta foto son llamados comúnmente Mainhattan, porque se parece un poco a la ciudad de Manhattan pero cerca del río Main (en esp. Meno). El cielo despejado en esta foto es casi una excepción a la regla de lo que es el clima en la ciudad.


Alemania en Primavera

Frankfurt am Main: en este caso se ve el paisaje completo (desde la ventana de la oficina de mi trabajo) y como es natural, a lo lejos se ven las nubes oscuras que se acercan. En la imagen se ve el Mainhattan, a la izquierda, y a la derecha el Dom y las puntas de por lo menos unas cinco iglesias.

Para utilizar estas imagenes, por favor contactarme. 


Regreso a Frankfurt: diferencias

Las vacaciones se han terminado, el último grano de arena de descanzo en Argentina ha caído, y hay que volver al trabajo, a la rutina, y sobre todo: al frío.



Dos semanas en Argentina se pasaron volando, los reencuentros, los olores, los sabores... el aire mismo. Borges decía, creo haber leído en alguna entrevista, que todo le parecía irreal, hasta que volvía a Buenos Aires... dónde la vida continuaba donde se la había dejado. Como siempre, digo, que, a mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires: La juzgo tan eterna como el agua y como el aire. A mi me sucede lo mismo, Buenos Aires siempre se mantiene igual, al pasar por los mismos lugares que hace tanto tiempo... es una nostalgia diferente, o quizás no. Se entienden los tangos, "que 20 años no es nada", "que al recordarte se me pianta un lagrimón", entre otros... Estaba escuchando la canción "Home Sweet Home" del grupo Los Pericos, dice: "cuando estoy lejos de aquí, me pongo sentimental, y eso que el Tango no es para mí". Creo que los chicos del grupo no han estado realmente lejos... sino el tango sí, efectivamente, sería para ellos.

De regreso en Frankfurt siento las diferencias, pero por sobre todo, la diferencia horaria, sumada al hecho que el vuelo fue bastante movido y no pude casi dormir nada. Siempre me imagino en el futuro cómo volará la gente al viajar en avión. Supongo que harán como nosotros, mirarán hacía las viejas máquinas voladoras y se preguntarán cómo harían para tener el valor de volar en esas cosas. La diferencia de horario es de cuatro horas, pero es suficiente como para dejar mareado a un viajero.

Al llegar se notó otra diferencia: el clima. No hace aun mucho frío en Frankfurt, pero si más que en Buenos Aires, sumado al hecho de que el clima de Hessen (al menos estos úlitmos 12 meses) ha sido nublado. Nublado en verano, nublado en primavera, nublado ahora. Es triste, es nostálgico, es fatigante. Pero en eso, asemeja mucho a Buenos Aires. Es por eso que supongo que hay gente que sufre tanto en Alemania, sobre todo los países con crisis que son los que tienen tantos días soleados. En eso, los argentinos, no creo que sufran demasiado. Es un día típico de Buenos Aires durante los meses de junio o julio.

Lo único que me anima es que pronto dará inicio el mercado de navidad en la ciudad, y en la región. Cada ciudad tiene el suyo, por más minúsculo que sea. Esos aires vacacionales, en el que todo términa y se da inicio nuevamente para empezar con más fuerza me anima. Y el frío siempre me gustó. Yo creo que lo que no puedo aceptar (yo, o mi organismo) es el cambio brusco. El ser humano es un ser de hábitos, de eso no hay duda.


Seguimos...

Casa de Goethe en Frankfurt: Goethe se retuerce en su tumba


La casa de Goethe en Frankfurt, una atracción ¿obligatoria? cuando se visita la ciudad.  Un artículo y una experiencia en la Goethehaus.




Hace mucho que no escribía, pero para mantener el blog vivo (pues no quiero dejarlo morir), voy a contarles sobre mi visita a la casa (natalicia) de Goethe, en Frankfurt. Ante todo debo decirles que se deben preparar, al entrar en el museo (pues se trata de un museo) con mucho dinero, si alguna vez tuvieran la oportunidad de encontrarse en Frankfurt. No sé si Goethe era capitalista, o si estaba en contra el modelo que reina en nuestro mundo actualmente, pero como hombre de mundo y humanista, estoy casi seguro que se hubiera opuesto a la idea de cobrar una entrada tan cara para visitar su hogar. Incluso los estudiantes deben pagar 3€, cosa casi inaudita en la Europa actual. 

Debajo les agrego la lista de precios actual y tal como aparece en el sitio web (sin contar los precios con visitas guiadas, que, por supuesto tienen otro precio superior). Como pueden ver, hasta los estudiantes deben pagar una contribución.

En Francia, (para más información leer las entradas sobre Dijon) los museos eran gratuitos para todos los menores de 26 años.


Eintrittspreise (precio de las entradas)





Precio regular
7,00 €


Reducidos
3,00 €


(discapacitados, desocupados)



Estudiantes
3,00 €


Estudiantes de escuela
1,50 €


Grupos
5,00 €


(a partir de 11 personas)



Grupos
4,00 €


(a partir de 20 personas)



Familias con niños
10,00 €


(max. 2 adultos)




La idea de visitar “la casa de Goethe”, es, a mi modo de ver las cosas y refiriéndome a este caso, una estafa. Paso a explicar las razones de este ataque directo a la construcción denominada Goethehaus.
 

1) Referencias a la obra de Goethe


La casa sólo presenta una habitación en la que podría haber una referencia (mismo lejana) hacia la obra del escritor, pensador y hombre de luces alemán. Es una mera y simple casa del siglo XVIII (Goethe nació en 1749), en la que se puede visitar hasta la cocina. Dudo que el desayuno inspirara a Goethe a escribir al Fausto, a la Cuitas del Jóven Werther o sus poesías de Sturm und Drang. (fotos de la cocina de la Goethehaus). Calculo que sólo un fanático acérrimo del escritor podría alegrarse de poder ver la cocina dónde se preparaba la comida de Goethe, ya que dudo que el mismo Goethe se dignase a bajar a la misma, por tratarse de un recinto para los sirvientes.

Cómo dije antes, sólo la biblioteca tiene un aire goethesco (si existe la palabra quijotesco, debe existir esta también). Pero si uno se pone a pensar, Goethe “nació” en esta casa, con lo que dudo que haya leído mucho en esta casa de esa biblioteca con la edad que tenía. Es cierto, dicen que Goethe es la persona con el mayor IQ de la historia. Pero de ahí, a decir que leyó todos esos libros como un infante recién nacido, lo dudo.
 

2) Relevancia de la Goethehaus


Habiendo visitado la ciudad de Salzburgo, en donde tienen la casa de nacimiento de Mozart, la casa donde Mozart vivió hasta los 20, hasta los 30, dónde fue al baño, etc. no debería sorprenderme que la gente en Frankfurt intente hacer lo mismo. 

La casa de Goethe
, es, a mi juicio irrelevante. Es una mera copia (leer punto 3) en la que nadie cree, los locales no se interesan, y solo se estafan a los turistas extranjeros, los cuales no tienen ninguna idea de lo que están viendo, y probablemente quien fue el escritor. 

Se trata simplemente de un grito de protesta en el cielo, o quizás una prueba forzada, de que el hombre más importante de la historia de Alemania en el mundo de las ideas, nació en Frankfurt. De ahí, que Frankfurt tenga la plaza de Goethe, la casa de Goethe, la universidad de Goethe, el monumento a Goethe, etc.
El frente de la "casa de Goethe"

3) Originalidad de la Goethehaus

Primeramente, cabe destacar que, como mencionado anteriormente, la casa carece de marcas representativas del autor. Con lo que visitar a la Goethehaus puede significar visitar la casa de Goethe, de Schiller, como la casa de una persona cualquiera del siglo XVIII. 

Pero más allá de ese detalle, la casa de Goethe fue destruida durante el ataque aéreo a la ciudad de Frankfurt am Main durante la segunda guerra mundial, más específicamente en el año 1944. Para más información de cómo quedó destruida la ciudad, les dejo este enlace. Su reconstrucción comenzó en el año 1947 y su reapertura fue en el 1951. Al terminar la guerra ya estaba el debate de si valía la pena reconstruirla, ya que carecería de originalidad. 

Mi reacción al ver las fotos de la casa destruida durante la segunda guerra mundial, fue de completa sorpresa y enojo. El precio está por encima de cualquier museo en la ciudad de Frankfurt, y encima se trata de un plagio (punto 3), completamente carente de sentido en lo referido a la obra del autor (punto 1) y  de una inutilidad absoluta (punto 2). 

Recomiendo, a quien esté de visita por la ciudad de Frankfurt, (y con algún conocimiento del autor) que simplemente visite la casa de Goethe desde afuera, y se saque una foto a la fachada (por supuesto, de pos-guerra), y que si quiere algo más interesante, que visite la Goetheplatz, en la que se encuentra un enorme monumento de Goethe con una historia, quizás no tan interesante, pero si al menos verdadera. 

Mi impresión: me voy un poco desilusionado de la casa de Goethe. Siempre quise ir desde que estoy en Frankfurt (en estos momentos se acaban de cumplir 23 meses de mi llegada) ya que desde que empecé a estudiar alemán me encantó Goethe. Al menos puedo sacarlo de mi lista. Quisiera ver si alguna vez visitaré la tumba de Borges (que es otra de las cosas de mi lista). 

Fotos utilizadas en esta entrada:

Martin aka Maha – estatua de Goethe
 

Ventajas y desventajas de viajar solo (parte uno del informe)

Análisis de diferentes situaciones en la que la gente viaja, tomando en cuenta las ventajas y desventajas de, por ejemplo, viajar sólo o acompañado. He aquí la primera parte de este pequeño compendio: ventajas y desventajas de viajar solo. 


Las ventajas de viajar solo/a:

Creo que una de las más notorias ventajas de viajar solo es la autonomía que uno tiene al organizar el viaje y lo que uno quiere ver. Muchas veces se viaja con alguien que tiene gustos diferentes a los de uno y termina haciendo cosas que no quiere. Viajando solo se ahorra uno el tiempo de discusión sobre que ver o que no ver, y se puede ir directamente a lo que uno quiera ver, ya sea algún museo o suburbio específico de alguna ciudad. (En mi caso me perdí la oportunidad de irme a ver las canchas de Roland Garros porque la gente con la que fui no estaba interesada en el tennis… al día de hoy, sigo sin haber ido hasta los courts donde Roger gano el título en 2009). 

Yo creo que si uno viaja solo es porque quiere elegir uno de los tres tipos de viajes: viaje introspectivo, viaje para pensar o viaje para olvidar. Voy a hacer una pequeña descripción de cada uno.  

Un viaje introspectivo es una travesía que uno utiliza para pensar, cierto, pero sobre sí mismos, sobre su pasado, su presente y su pasado… también su futuro, si. Es ideal para ese tipo de personas que atraviesan algún tipo de crisis existencial y no sabe más que hacer de su vida. Sucede muy a menudo. 

Un viaje para pensar (en general, esta vez) es principalmente para obtener nuevas ideas, para aclarar o refrescar las mismas y para alejarse de la rutina diaria para ver si las cosas se ordenan de otra manera. 

Finalmente, uno viaja para olvidar. Son esos viajes que no tienen un límite de tiempo definido porque la gente tiene diferentes tiempos para las cosas. En este caso, uno trata de ver “the big picture” de la vida, tratando de olvidar los problemas al ver que grande y extensa es la vida. 

Ahora bien, descriptos los tres tipos de viaje, esto no quiere decir que funcione. Lo que quiero decir, viajar solo no quiere decir que alguien pueda pensar, hacer una auto-reflexión o que pueda olvidar. Pensar es complicado, y si uno no piensa en su ambiente rutinario, difícilmente pueda pensar en otro ambiente, la creatividad surge de los problemas, de los choques contra la realidad, los pensamientos surgen de nuestro constante análisis de lo que vivimos. Reflexionar sobre quienes somos u a dónde vamos, puede ser, pero no veo que vaya a cambiar el hecho de moverse, sobre todo ocupándose uno con todos los preparativos de un viaje (que cómo explicaré más abajo en las desventajas de viajar solo) son entera y exclusiva responsabilidad de la persona que viaja. Olvidar… bueno, los problemas no se olvidan, hay que pelearlos de frente y resolverlos. Viajar solo nos mantendrá la mente ocupada hasta que volvamos a donde teníamos nuestro problema, ellos no se van a olvidar de nosotros. Para olvidar y matar las neuronas, mejor emborracharse

Las desventajas de viajar solo/a:

A mí, la verdad, no me gusta viajar solo, si he de decir la verdad. Siempre creí que viajar es una experiencia que se hace de a muchos, porque se pueden compartir sentimientos, pensamientos y diferentes maneras de ver las cosas. De viajar solo uno se encuentra siempre con sus pensamientos y a veces los mismos pueden apabullarnos. Uno puede sentirse muy solitario, y terminar sentado mirando el cielo. Algunos pueden llamar a eso un viaje introspectivo, pero la verdad que no es mi tipo de experiencia preferida.  

Por supuesto que también uno se tiene que ocupar de todo: a donde ir, qué cosas ver, hoteles y alojamientos, reservas y dinero, etc. Y al final, después de tanto tiempo “invertido” en esas cuestiones, uno puede olvidarse de disfrutar el viaje. 

Una cuestión más práctica que otra cosa, que me ha sucedido varias veces, es que siempre hay que pedirle a alguien que nos saque una foto, ya que al estar solo, las autofotos son un poco estúpidas, y las fotos con timer tienden a salir para cualquier lado (tengo una colección de ese tipo de fotos, en las que hay cualquier cosa realmente). Por supuesto, que en todas las fotos apareceremos solos, a menos que hayamos conocido a alguien en el viaje.

Como desventaja además, esas personas que se conocen durante las vacaciones terminan siendo parte de un recuerdo porque normalmente jamás se las vuelve a ver, y si se pide un email o facebook o algún otro medio de contacto, lo más normal es que eventualmente se le deje de hablar, y finalmente se borre esa información de contacto innecesaria. 

 Algunos viajes terminan siendo aburridos, porque al estar solo uno se concentra en las cosas que hay para ver, como estatuas o edificios, y una vez visto todo, sacado fotos, comprado libros y demás, queda simplemente ver todo de nuevo… hasta que se transforma en un tedio. El resultado es que el viaje en general se ve manchado por este problema y cuando a uno le preguntan “¿qué te pareció la ciudad de X?”… y el recuerdo en la mente de uno será de aburrimiento y soledad, por más ciudad alegre que sea. 

Luego, hay que agregar por supuesto la posibilidad (tocando siempre madera) de que suceda algún percance o accidente. Uno nunca lo espera, pero puede suceder. En estos casos, de estar solo, primero, sería complicado de resolver cualquier problema, sea que se le haya cortado una pierna, un ataque de algún mosquito con malaria, o lo que sea, de llegar al hospital o hasta algún médico. Y segundo, molestaría y preocuparía a la familia que debería movilizarse hasta el punto donde uno se encuentra. 

Al viajar solo se deben también afrontar todos los gastos, ya que no hay nadie que quiera compartirlos con uno. Muchas veces se comparten taxis o medios de transporte en general, como también comidas. Viajando solo, nada. Hay que pagar por todo al 100%.

Resumen: tratar de evitar viajes solitarios a menos que la personalidad de la persona que viaje sea capaz de aguantar la soledad del mismo, tenga el dinero suficiente para poder afrontar todos los gastos y para evitar cualquier inconveniente que pueda surgir.

¿Cómo ser feliz en Frankfurt?

En esta entrada presentamos un artículo “how-to-do” para la felicidad. Nada de filosofía barata, nada de eufemismos, nada de contenido real… no, eso sí, olvídense de lo último. ¿Cómo ser feliz en Frankfurt?

 
Antes de empezar esta pequeña guía no ilustrada (o ilustrada poquito, de momento solo me concentro en escribir) sobre cómo alcanzar la felicidad en la ciudad de Frankfurt, voy a empezar por decir algo más que elemental. La compañía juega un rol fundamental. No la compañía, tomando la acepción de la palabra como sinónimo de empresa, poco interesa donde uno trabaje, realmente. Para ser feliz en general, sí, ok, ¡interesa! Pero para ser feliz en Frankfurt, no tanto. La persona que acompañe a uno, sin embargo, sí.*

Puedo decir, después de muchas experiencias, que hacer un viaje sólo tiene ventajas y desventajas, como también las tiene hacer un viaje con un amigo o amiga (más o menos cercanos), con una pareja sentimental, o finalmente con una empresa llena de desconocidos. Vamos a ver caso por caso, antes de meternos de lleno en el tema del nirvana en Frankfurt. Este tema iba a formar parte de este artículo, pero al final, se extendió tanto que decidí hacerlo un tema en sí mismo. El artículo lo encontrarán más arriba en este mismo blog, cuando esté terminado, espero que pronto, aunque como bien saben, si leen cada tanto el blog, lo más probable es que no sea pronto. Es más una expresión de deseo que otra cosa. 

Me encanta la palabra escrita. Todo lo escrito hasta ahora, no tiene absoluto sentido, ni contenido en lo más mínimo. Eso debe haber pensado Tolkien cuando empezó a escribir la Comunidad del Anillo. “Oh, my Gosh! (era inglés, recuerdan) Voy 200 páginas de libro y no terminé siquiera de describir el primer árbol del jardín de Bilbo… bueno, creo que es momento de que salgan de la Comarca (traducción de The Shire)”. 

Volviendo al tema, quiero hablar de Frankfurt y cómo se llega a la felicidad en este lugar, a modo de guía de viaje, nada más. Podría hablar de cómo alcanzar ese estado de plenitud en general, pero creo que aun yo mismo no he alcanzado tal iluminación. Al enumerar y describir los lugares que considero los mejores de Frankfurt (que no tienen porqué ser siempre los mismos que aparecen en las guías de viaje comerciales, porque uno conoce los lugares más recónditos al vivir mucho tiempo en una ciudad) uno puede considerarse feliz. 

Nuevas entradas también tendrán como tema lugares más mundanos, como restaurantes o sitios de interés que visite. No digo que vaya a escribir mucho, nuevamente prometo poco. Pero si alguno lo meritase, estaría incluido. Solo con el fin de ayudar a mis lectores, porque nadie me va a pagar nada. Maldita sea la lógica de los blogs. 

1)      Römer
2)      Alte Oper
3)      Museumsufer (iré agregando lentamente los museos más importantes)
4)      Alguno de los puentes del Main (hay varios)
5)      Algún lugar típico donde se tome Apfelwein (si es un lugar típico de Hessen, mucho mejor)
6)      Algún parque, de los tantos que hay (para hacer algún picnic)

Tengo pensado ir lentamente escribiendo entradas de todos estos puntos mencionados, para enlazarlos con las entradas nuevas para que quede como forma de guía. Iré también agregando más puntos, sólo que en estos momentos sólo se me ocurren estos seis, que son bastantes genéricos. 

Ya habrán visto mi entrada sobre el restaurante que se llama Zimt & Koriander (http://destinoalemania.blogspot.de/2013/11/zimt-koriander-comer-en-frankfurt.html), pienso seguir escribiendo reseñas de restaurantes (y de otros establecimientos) también, así que se vienen cambios importantes en el blog, al menos en la forma de organizarlo. 

Sigan leyendo!

*No quiero alargarme mucho en este tema, pero la felicidad no dependerá demasiado de la empresa de uno, aunque su infelicidad, con toda certeza. Lo digo desde mi propia experiencia.

Zimt & Koriander: comer en Frankfurt

Pequeña reseña del restaurante alemán francfurteño Zimt & Koriander.


Estuve en Zimt & Koriander (un restaurante en Frankfurt, bien en el centro) esta semana y se me ocurrió escribir una breve descripción para guiar a personas que estén pensando en ir también.

Primeramente, revisé la página web: http://www.zimt-und-koriander.com/ a la cual le vendría bien una resurrección, porque deben haberla actualizado hace unos 2 siglos. Lo que tiene de positivo, es que uno puede hacer reservas online, aunque tampoco confiaría demasiado, porque parece muy abandonado el sector de reservas online (no voy a agregar ningún enlace, porque aparece en la página inicial a la izquierda). Después, ¿tener la carta incluida en el sitio a modo de Word? Dios, me parece terrible. En el menú aparecen fotos de platos que no hay, bueno, en fin, que no me propuse criticar la página, sólo que por ahí comencé.
El menú se encuentra en este PDF

Elementos positivos de comer en Zimt & Koriander en Frankfurt

  • Pese a que no sea una de las cosas más importantes, lo encuentro muy positivo, que el mozo mismo nos haya preguntado si teníamos algún descuento o reducción, cosa que teníamos, y fue muy sencillo entregarlo antes de comer inclusive. Explicaré en otra entrada el talonario de descuentos que tengo, porque vale la pena dedicarle algunas líneas.
  • El mozo (o camarero) fue muy amable con nosotros, y siempre preguntó si estaba todo bien. Había también una chica que trabajaba, y parecía muy amable, aunque no tuve chance de hablar con ella (tampoco que me interesase).
  • La comida estaba bien. Pero tampoco exageremos. Estaba simplemente bien. La carne estaba un poco dura. Yo pedí, teóricamente, “argentinische Rumpsteak” que es carne argentina, y bueno, yo también voy y pido eso. Y mi acompañante pidió carne de Lamm, o sea cordero, y estaba medio duro para ser cordero. Pero en general: bien. Ni más ni menos. Cantidad: meh.
  • Leí que existe la posibilidad de ir a comer brunch. Debo declararme fanático de los brunchs, así que tengo que ir y ver esa posibilidad.

Contras de comer en Zimt & Koriander en Frankfurt

  • El menú tiene solo dos postres: tiramisú y crème brulée. Pedimos crème brulée y no había, así que solo tienen un postre. Una lástima porque el menú parece muy completo.
  • La entrada es muy extraña. Hay un local de noséque al lado, y la verdad es que la gente que frecuenta ese local no tienen caras muy invitantes para entrar al restaurante que se encuentra al lado, ¡que está en un subsuelo!
  • Como decía: ¡está en un subsuelo! No es que tenga nada contra eso, pero el hecho de subir y bajar a cualquier lado para ir a comer, cuenta como punto negativo para mí.
  • Más allá de que la calidad fuera normal, la cantidad, no sé, para lo que son las cantidades en las comidas alemanas, me parece que podrían haber agregado un par de papas más o un poco más de carne. Si contamos la ensalada de entrada, más el plato principal, la cantidad es justa, ni más ni menos.

Conclusión final: Zimt & Koriander – 7/10


Teniendo en cuenta tanto calidad como cantidad, el resultado en ambas es lo mínimo indispensable para tener un “aprobado”. El ambiente es muy bueno, pese a estar en un subsuelo, la música correcta y el personal amable. La ausencia casi total de postre me parece terrible, pero en general se come bien. Aceptan sin problemas todo tipo de descuentos (Gutscheine en alemán), con lo cual la experiencia gastronómica es merecedora de 7 puntos sobre 10.

Ubicación de Zimt & Koriander 


El restaurante se encuentra al lado de la Zeil y la Hauptwache, escondido un poco en una calle poco transitada (la Schärfengäßchen).


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Datos de contacto 

Dirección: Schärfengäßchen 4 (60311) - Frankfurt am Main‎
Teléfono: 069 29801730
Email: zimt-koriander@gmx.de 

Si vas a Roma… decí que te llamás Rómulo

Cuando uno vive tanto tiempo en un lugar… ¿Se vuelve uno con el medio? ¿Cuál es el resultado de pasar tanto tiempo en otra ciudad, en otro país? Uno se “afrancesa” o se “alemaniza” o se “españoliza” a medida que pasa el tiempo en un lugar, o al menos eso dicen muchos.


Si vas a Roma, haz como los romanos”, dice el conocido refrán que se le acredita a más gente de la que uno podría nombrar (en mis búsquedas encontré que lo dijo un Monje en un año muy alejado de nuestros tiempos, y que tampoco quiso decir lo que dijo, sino que se fue desformando con el paso del tiempo, aunque por otra parte un profesor de alemán mio dijo que quien fuera el autor de estas palabras fue el Bardo mismo, Shakespeare). En fin... que quien lo dijera, lo dijo, y quien lo dice ahora soy yo. Este blog se va a transformar en una plétora de investigaciones etimológicas si continúo así (tiene una razón mi obsesión por eso, de cualquier manera)*.

El tema que quería tratar en esta entrada es otra inspiración repentina que tuve al encontrarme en la comida del día del hoy en el trabajo, en la que me sentaba con dos franceses, un alemán y un chino. Parece el comienzo de un chiste basado en clichés sobre nacionalidades, pero no... es una historia verídica. Es más puede tratarse casi como hasta de un problema de lógica. Un francés habla alemán pero con grandes dificultades y el otro no habla alemán para nada (nada irracional, desde mi experiencia), el alemán solo habla su idioma y el inglés y el chino habla alemán con fluidéz, chino (claro está) pero tiene enormes dificultades con el inglés, ya que nunca lo habla y lo mezcla con el alemán. Y yo, claro, que hablo todo menos chino. ¿En qué idioma se puede hablar en esa mesa, para que todos entiendan, sin volverse uno loco?  

En cualquier mesa alemana, en la que haya más de un alemán, y se esté comiendo. Va a haber un momento en el que habrá silencio. Es así, se concentra en la comida, lo fundamental y la razón por la que estamos sentados. Resalto este hecho y la gente a mi alrededor asiente. Se habla del clima, del trabajo, la pregunta habitual de “¿Qué tal el día?” y poco más. El francés explica que en su país, la gente suele hablar sobre comida. Un hecho tonto, pero sí, los temas sobre los que se hablan, la manera cómo se lo hace y la próximidad o el nivel de ruido varía enormemente de un país al otro. Habiendo estado en España, no recuerdo por un segundo haber sentido la paz del silencio, por ejemplo. Mientras que en Argentina (quizás por culpa mia también o la de mis amigos estruendosos), el nivel de voz es más bien alto. (Especialmente una persona que si lee esto, que seguro que jamás lo leerá, se debería sentir aludido). 

Es difícil y entretenido estar con gente que habla diferentes idiomas en la misma mesa, no lo voy a negar. Se da muy seguido este conflicto lingüístico en Alemania. Es una pluralidad que en Francia no vi muy seguido, quizás más que nada, por el hecho que los franceses no hablan otros idiomas, pero favorecido además por la verdad que todo el mundo que está en Francia quiere aprender francés. No sé, a mi modo de ver las cosas ambos idiomas (francés y alemán) tienen sus cualidades que los hacen idiomas increíbles. Lo que cambia radicalmente es la actitud de la gente que aprende el idioma en los países donde dicha lengua es oficial. No digo con esto que la gente “odie” al alemán, porque claramente yo soy el ejemplo de lo contrario ya que me fascina el alemán; si exisitiere una expresión tal, podría decirse que soy un fanático del alemán (pese a las palabras de Borges que le dedica una poesía un poco ambivalente... “Del diccionario, que no acierta nunca“ o „Te tuve alguna vez. Hoy, en la linde / De los años cansados, te diviso / Lejana como el álgebra y la luna.” El texto completo lo encuentran aqui: al idioma alemán de Jorge Luis Borges). Pero mucha gente, que viene a las tierras de Goethe por trabajo más que nada, tienen una lucha interna con el idioma en el que sus subconcientes se niegan a aprehenderlo. 

Si le hacemos caso a Darwin, la cualidad más importante que tiene la vida en si misma es su adaptación. Ya que si nos adaptamos, bueno... casi pseudo citando a Charles Darwin, morimos. Quien lleva una vida “buena” (por calificarla de alguna manera) es quien logra adecuarse mejor a su ambiente. Esto aplica a animales, personas, y en casos particulares a gente en nuevos edificios, en un trabajo nuevo, en una escuela nueva... o en un país diferente. 

Mimetizarse es una cosa, pero perder la esencia propia es otra. Siempre uno es uno, de eso no hay duda. Esté donde esté. Las experiencias que se viven, las personas que se conocen, los lugares que se visitan van cambiándonos a lo largo del tiempo. El mismo Sandro decía en “la vida sigue igual” (que hago yo citando a Sandro en una entrada, se preguntarán... si... un filósofo de la vida, créanme, aunque hizo bien en sacarse ese bigote): “Jamás se cumplirán, aquellas cosas que soñé, Pues en mi largo viaje, tantos sueños olvide, Mas tanto recogí, y ya tanto viví, que pienso hoy, que yo nada perdí”. Y por supuesto que “al final, la vida sigue igual”. 

Es una lucha diaria, adaptarse, cambiar o morir. Exagerando en la metáfora, claro. O es que acaso, ¿se puede mantener fiel a esos sueños que “alguna vez soñé”, sin al mismo tiempo traicionar los cambios que la vida presentan que son irrefrenables (casi como el tren Sarmiento)?  La vida sigue igual, claro, pero ¿de qué manera? Y para terminar finalmente con una pregunta profunda, ¿quiénes somos, o quienes o qué cosas nos hacen ser lo que somos? Seguiré adentrándome en esta cuestión, muy seguramente...     

*De las cosas que se dicen en Internet hay que tener cuidado, ya que muchas veces sucede que la información es falsa. Tuve la infortunia de enviar una frase de salutación navideña a una antigua profesora mía, con la que tenía una gran relación de respeto, pero que después termino siendo ella una persona completamente superficial, irrespetuosa, banal y muy alejada de la imagen idealizada que tenía (por no decir que fue una reverenda...). Lecciones que aprendí en la Universidad del Salvador, donde probablemente sigue trabajando: los profesores también son humanos (como los jefes en general) y tienen errores (ya que son humanos), defectos y pueden traicionar a cualquiera, como cualquier hijo de carnicero. Lecciones de vida (de las cosas malas de la vida) he tenido mucho en la USAL... probablemente siga hablando al respecto en otras entradas. 

La foto de la entrada la encuentran aquí.

Idiomas en el extranjero: hoguera de obviedades


Se necesita una chispa para prender un fuego... una entrada lleva a la otra y quizás escriba de nuevo por un tiempo. Mi ánimo me predispone a escribir también, lo cual es bueno. Como en el título de esta entrada hablo de una hoguera (que es un guiño a quien haya leído a Tom Wolfe), habrán muchas y divertidas (no prometo nada) alusiones al fuego. ¿Por qué? Porqué sí. ¿Por qué hablo de una hoguera de obviedades? Porque viajar al extranjero no significa necesariamente aprender idiomas, tampoco aprender de otras culturas, ni volverse un bilingüe perfecto, entre otras cosas. Entonces, vamos a prenderle fuego a todas esas ideas que se tienen, al momento de emprender un viaje al extranjero. 

En esta entrada voy a hablarles sobre las diferentes experiencias que he tenido con respecto a los idiomas en el extranjero. Solo me gusta hablar de lo que sé, por eso voy a limitarme a esos países. En general, diría que son negativas. Pero no negativas al punto de morir o que afecte mi vida. Pero negativas al fin. Para organizar mejor las cosas voy a dividir este enunciado en, primero, Francia, y luego, Alemania. Ya que en ambos países, a pesar de ser limítrofes, se viven experiencias completamente diferentes. Vamos a empezar entonces.

Idiomas en Francia


Lo bueno de estar en Francia es que uno va a encontrar franceses y que si uno quiere aprender francés, no se ha equivocado de lugar. Puede sonar una obviedad, pero en este caso que estamos prendiendo fuego a las obviedades, hay que aclarar cuales son las que se mantienen vigentes. En Alemania no es tan fácil encontrar alemanes, y tampoco hablar en alemán. Pero eso lo dejo para la segunda parte.

Aspecto positivo de que la gente únicamente quiera hablar en francés contigo: uno aprende el idioma, y lo asimila mucho más rápido porque casi nadie va a hablar en tu idioma, y si lo hará lo hará mal (casi con certeza), pero de haber alguien que lo hable, no lo dudes que no hará semejante esfuerzo por ti. Con lo cual, o aprendés o aprendés. Si uno va a Francia tiene que saber francés, es lógico y evidente, pero es así. “Pero seguro que en la capital hay mucha gente que habla inglés y otros idiomas!”. ¿Los parisinos? Es un muy buen chiste. Ahí, incluso si hablás francés la gente te va a mirar de cualquier manera. Con buenos conocimientos, en 6 meses se puede dominar el idioma, porque serán 6 meses de puro francés.

Aspecto negativo: nadie se interesa absolutamente para nada en tu cultura de origen. Creo que durante mis estadía en la universidad hablé dos o tres veces de cómo hacemos alguna u otra cosa en Argentina, y era casi como si no me escuchasen. Me respondían con un “ajá....”, seguido de un silencio incómodo para terminar en otro tema. Pero bueno, no fui a Francia a proclamar la palabra de Cristina, con lo cual...

Pese a lo negativo, a mi realmente no me molestaba, y la asimilación en Francia en mi caso fue total, ya que me sentía muy aceptado y cómo si formaba parte del colectivo francés. Dicho de otra manera, me sentía como un francés más, y nunca está dicha la última palabra de donde terminaré mis días. Nunca se sabe...

Idiomas en Alemania


En Alemania, para empezar sucede que no hay alemanes. Son muy difíciles de encontrar. La frustración de haber estudiado alemán tantos años para escuchar a un hindú o a un turco hablando como el reverendo carajo en alemán, me es difícil de explicar. Y en el caso de que uno encuentre a un alemán, uno podría pensar “AJÁ, te encontré!”, se encontrará con el hecho de que muy probablemente hable tu idioma y, en muchos casos no el mio (jajaja), hablará mejor tu idioma, que tú el de él. 

Muchas veces pasa que hay gente que habla español. Existen aquellos que saben, aquellos que creen que saben, y aquellos que aseguran tener la verdad del idioma español por encima del bien y del mal. Con los que saben, no hay problemas, porque como saben, conocen también sus limitaciones. Los problemas vienen, por supuesto, con el segundo y el tercer grupo. Estas personas han aprendido en algún país en particular el idioma de Cervantes, con lo que ellos conlleva. Si aprendieron en España dicen “coño!”, si aprendieron en México, dicen “chinga tu madre güey”, y si aprendieron en Argentina dirán muy probablemente, “la concha de tu hermana!”. Todas estas palabras e improperios, utilizados de manera académica por supuesto, con fines pedagógicos para entender el porqué de su utilización. 

Ahora bien, hablar como lo hago yo, no es lo mismo que hablar como lo hace un mexicano, un colombiano, o un español, sino 100% argentino. El hecho de vivir en un país donde se habla otro idioma me ha permitido mantener mi acento en su totalidad. Otra sería la historia si me hubiese ido a Cuba o España. Mírenlo a Ricardo Montaner... uno no diría que es argentino. El hecho es que no es fácil que la gente me entienda (hablo de los que aprendieron español como lengua extranjera.... aunque mucha gente no me entiende en general,... quizás la culpa sea mia ahora que lo pienso). Entonces al hablar español, siento que estoy hablando una lengua extranjera de nuevo, porque tengo que explicar cada dos segundos lo que quiero decir. “En Argentina pija significa otra cosa, no como en España....”, por dar un ejemplo. Hasta ahi, normal. Pero el problema lo tengo con los que creen saber o los que creen que todo el mundo habla de la misma manera cómo el lugar a donde has ido a aprender español (México, España o quien carajo sea). Entonces se dan un millón de malos entendidos porque la persona me escucha hablar, cree que significa lo mismo que en el lugar donde aprendió el idioma, y terminamos muy mal. Saber, mis amigos, significa darse cuenta que NO SE SABE. 

Otra problemática de la ignorancia (tanto del idioma, de la cultura, como del país mismo) también lleva a malos entendidos o cuestiones irritantes. Entonces se da que yo explico quien soy y de donde vengo, que hablo español (por no decir argentino), y escucho los clásicos:
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              - Ah, en Argentina, Sudamérica... mucho calor, ¿no?
-          - Ah, hablás español, como España.
-          - Yo estuve una vez en Chile, muy lindo por allá.
-          - En Argentina se habla portugués, ¿no? (me han preguntado eso varias veces).

Aunque siempre hay alguien que me sorprende, como me pasó en un restaurante griego. Un griego ahí se me puso a hablar, y cuando le dije que era de Argentina, conocía probablemente más cosas que yo mismo de mi país, ya que el señor hablaba de una Argentina de hacía 20 años. Pero ya es mejor que no saber nada.

Eso es todo por esta entrada... comentarios serán bienvenidos. Críticas y demás también, aunque halagos y loas mejor. 

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